🌐 El Nuevo Orden Mundial no es cosa de locos

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Hola,
Ha pasado de todo estos últimos 15 días, Joe Rogan sitiado, Ucrania en vilo, olimpíadas en tiranía y camioneros exigiendo libertades ¡Vaya que mundo!
Hemos estado a manos llenas tratando de seleccionar las dimensiones que abordaremos en febrero y en contacto con nuestros editores invitados. Siempre pensando en que no solo queremos a nuestros suscriptores informados sino cada día más inteligentes y perspicaces. 😉
¿Has reflexionado porque las “teorías de la conspiración” son tan perseguidas? ¿Por qué hablar de conspiraciones convierte a sus teóricos automáticamente en “locos”? ¿Está prohibido pensar? Si algo o alguien no quiere que pensemos es enemigo de nuestras ideas y libertades, “no pensar” siempre es una muy mala idea así que ¿Por qué no? Hablaremos del Nuevo Orden Mundial
¡Recuerda que siempre queremos saber de ti! Siéntete libre de responder a este correo con cualquier comentario, crítica o tema del que quieras que hablemos, te estaremos leyendo.
Nos vemos en 15 días.

Jack Fusco
Jack Fusco
✍🏻 📜 | EDITORIAL
El Comunismo: Oficina del Nuevo Orden Mundial
Este desde luego es un tema controversial y para los escépticos (la mayoría) son pamplinas, pero si nos ceñimos a los hechos, la evidencia y las señales que hemos estado recibiendo durante décadas, además de las advertencias de prominentes intelectuales; a mi no me queda duda de que en efecto, la izquierda cumple un papel muy importante en la instalación de ese Nuevo Orden Mundial que tanto hemos oído nombrar y que lamentablemente sufre de una especie de tufo a ficción que lo hace peligroso, pues las masas tienden a ver el tema con desdén, algo sin importancia de la que hablan algunos lunáticos. 
Lo cierto es que ante la realidad actual en donde se han vulnerado las libertades de todo tipo a favor del “bien común” solo quien no haya invertido demasiado en su educación será incapaz de darse cuenta hacia donde nos llevan. Por el bien común, se han perpetrado cualquier cantidad de excesos en contra de la humanidad, es por eso que es necesario explicar porqué no es ninguna exageración decir que vivimos en tiempos orwelianos. 
Desde el estallido de la pandemia, ha sido notorio la imposición de un discurso oficial, de un protocolo incuestionable y de restricciones inquebrantables; sumiendo a todos en una estado de emergencia, donde el miedo figura como principal ingrediente, bueno no a todos, hay quienes parecen estar exentos de cumplir con lo que pregonan… adivinaron, la élite. La mano que controla los hilos del poder desde muy arriba moviendo a los distintos gobiernos cual marionetas vestidas de democracias.
Otro elemento clave e incómodo para los planes que tienen para el mundo estas élites, pues caracterizándose la democracia por garantizar libertades individuales, esto antagoniza con el control poblacional que buscan implementar.
En ese sentido no hay que perder de vista la premisa con la que inicia la Agenda 2030: “No tendrás nada y serás feliz”. Adelantándonos de forma abierta lo que planean hacer con la civilización, al despojarla de su derecho a la propiedad privada, algo que ya se está planteando en el Reino Unido. Y todo parece indicar que la estrepitosa carrera por desarrollar metaversos, apunta hacia la misma dirección.
Pero más grave aún que la pérdida para poseer bienes materiales, como parecía indicar la funesta premisa, es la de no tener nada en realidad, ni siquiera derechos fundamentales, como la libertad de expresión, que ya se está haciendo presente de forma obscena en el Mass Media, donde la censura es abrumadora, sobre todo por parte de las Big Tech, contraponiéndose al fin inicial para el que fueron creadas las redes sociales, que era ser una alternativa a los medios tradicionales y darle voz a la gente de a pie; hoy vemos como por hacer comentarios relacionados con la pandemia, las vacunas o por compartir noticias que no son favorables al interés de ese poder supremo, somos silenciados por los “fact checkers”. 
Peor aún con los derechos humanos, tal cual es el caso de países como Venezuela, Cuba o Corea del Norte, donde los ciudadanos no son tal, sino vasallos, súbditos, de hecho, la nueva Constitución chavista redactada por la ANC, ya literalmente habla de “humanos”, no de ciudadanos, ni siquiera de venezolanos. 
Otro elemento en el que coinciden el comunismo y el NOM, además de los anteriormente mencionados es el de la densidad poblacional, pues siendo uno de los objetivos que persigue el Foro Económico Mundial (reducir la población) que mejor aliado que el comunismo que ya se ha cargado con 150 millones de vidas, todo un récord del que casi no se habla en las escuelas y universidades. 
No es casualidad que la ONU, máximo organismo Internacional, sea tan indulgente con naciones comunistas como Cuba, Venezuela, Nicaragua o China a quien incluso se le tiene como un ejemplo a seguir, tanto, que otra de las máximas del plan es que para 2030 será China la primera potencia mundial, desplazando a EEUU. Y para hacer más ilustrativo el escenario, dejaré que hable Aldous Huxley, autor de “Un Mundo Feliz” libro de obligatoria lectura.
Pero la afinidad va mucho más allá, pues siendo estos, países donde prácticamente la vida no está garantizada y a nadie parece importarle, son el laboratorio perfecto para poner a prueba sus experimentos sociales, por eso vemos que se les da tanta palestra a líderes izquierdistas en Latinoamérica como los a Fernández, Castillo, Boric, Evo, entre otros, mientras que Bolsonaro es demonizado como una especie de anticristo. Ya que no es lo mismo perpetrar crímenes de lesa humanidad en algún país bananero de estos que en Europa, donde la cosa debe ir más progresivamente. Tener gobernantes cobardes, corruptos y sin escrúpulos es preciso para optimizar el plan del NOM, algo en lo que han trabajado arduamente desde hace unos años. 
En síntesis, todo el lobby globalista que se está llevando a cabo es con el fin de exportar el tecnocomunismo chino, donde las personas viven permanentemente bajo la mirada atenta del Gobierno, donde no se permite la disidencia y se premia a quienes cumplan con los estándares de comportamiento, entre otras cosas que se alejan mucho de la libertad y que se parecen más a una Matrix.
¿Qué hacer al respecto? Esa es una respuesta para otra ocasión, otro artículo, si me lo permiten. Nos vemos.
Por el bien común, se han perpetrado cualquier cantidad de excesos en contra de la humanidad (Tuitea esta frase)
📱💻 | Redes Sociales
Vincent Laforet
Vincent Laforet
Las redes sociales como ciudad
Un reciente artículo publicado por MIT aproxima una idea atractiva para el manejo de la extraordinaria complejidad de las Redes Sociales, “Son una ciudad”, el artículo avanza en el intrincado mundo de como es necesario controlar las aguas residuales que contaminan toda “la ciudad” con una serie de barreras que impidan el uso de estas plataformas como cajas de resonancia para la proliferación de mentiras, violencias y ataques.
Escrito por expertos garantes en “Integridad”, el artículo se explaya en tecnicismos algorítmicos típicos de estás plataformas, en moderaciones e intervenciones de alcance y en la tolerancia a las falsas identidades dejando a un lado, la idea esencial que se está planteando. Las redes sociales como una ciudad.
Así que aquí, en nuestra primera dimensión de hoy, llegamos con nuestras ideas a demoler este artículo del MIT, y sobre él y con mucho concreto, construiremos una verdadera propuesta de ciudad.
Como buenos urbanistas -que creemos que somos- sabemos que necesitamos 4 pilares, veamos:
La Ciudad de Ciudades.
Integridad y ley: La integridad al igual que el respeto, no es algo que se decreta, es algo que se gana, es decir, no se puede imponer sino que se proyecta desde cada individuo, entendemos la existencia de expertos en redes sociales y su capacidad para desarrollar sistemas de inteligencia artificial y algoritmos que ayuden a desenmarañar el inmenso enredo de las redes pero, de ahí a autodenominarse “expertos en integridad” es un enorme y atrevido salto especialmente si nadie te ha dado autoridad -reconocimiento-.
Estos “expertos en integridad” son los que aspiran determinar las reglas del juego de las Redes Sociales, pero solo mirando desde un solo lente; el de las restricciones, pero por sobre todo bajo la óptica perversa de que los usuarios son productos, no ciudadanos. Son expertos, pero en la integridad del negocio.
Así que en nuestra ciudad no puede tener expertos en integridad, ni verificadores de información, ni cuentas falsas, ni moderadores, ni expertos en la verdad. Las ciudades no lo tienen ¿Por qué esta debería?
Mucho debemos saber como humanidad que es imposible controlar que la gente sea caótica, entonces por qué insistimos en forzarles a seguir dictámenes estrictos de cómo ser. Esta ciudad de ciudades debe comenzar a entender que hay problemas a los cuales aún no les hayamos solución y otros que simplemente son de naturaleza imposible.
¿Cómo se mantendrá el orden? Si queremos que esta plataforma funciones como una ciudad, debemos entonces proporcionarla de su primera característica: La ley
Ninguna ciudad puede funcionar sin policías, fiscales, abogados, jueces, tribunales, gobierno, ni ley; por eso debe acordarse una estructura constitucional y tribunalicia basada en las mejores prácticas legales existentes. Por ahora, en las redes sociales todo ese poder lo tiene usualmente un grupo pequeños de personas que se caracterizan por ser jueces y verdugos, haciendo que todo funcione más como un feudo que como una ciudad.
Libertad e Igualdad: La indisposición de convertir y considerar a las redes sociales como ciudades, ha fracturado nuestra luna de miel con ellas. La fragilidad de la relación usuario - plataforma ha sido consumida por una serie de errores propios de considerar a las redes sociales como máquinas y no como ecosistemas humanos.
Las plataformas deben ser espacios de libertad que los ciudadanos puedan expresar libremente sus ideas sin medio a la persecución o la censura y donde se pueda debatir civilizadamente.
Si queremos que estas redes sociales dejen de funcionar como un gulag, será necesario que sus dueños comiencen a sentir más respeto por los ciudadanos y confiar en la capacidad de estos en decidir libremente.
El funcionamiento de esta mega ciudad por sus características únicas requerirá de un sistema TIER, que permita que solo el contenido más exitoso sea el que llegue más lejos.
La idea es que como la historia del “Pastor y El Lobo” en esta ciudad, se pueda gritar “¡Viene el lobo, viene el lobo!” una o dos veces y que la gente venga a socorrerte y descubra que has mentido para luego decidir no ayudarte más, garantizando así que nadie te impida pedir ayuda o evite que otro te ayude, sólo más libertad e igualdad ante la ley garantizará progresivamente la integridad y reputación de los usuarios.
Ciudadanía y orden: En las ciudades cada habitante tiene un alcance limitado, hasta ahora las Redes Sociales son un cúmulo desordenado de bots, cuentas falsas, trolls interpretándose que mientras más alto se grite o más ruido se haga más lejos se llega.
Las redes sociales deben fortalecer las cualidades ciudadanas de cada quién y cada quién debe hacerse responsable de lo que dice, abrir una cuenta en una red social debe ser el equivalente a obtener una ciudadanía y los deberes y responsabilidades que eso conlleva.
Mantener esa ciudadanía requerirá de las destrezas de cada quién en ser civilizados a la hora de comunicarnos; Ahora bien, garantizar el orden dependerá en gran medida de la depuración de las redes de cuantas falsas, bots, verificadores y trolls que aglutinan lo que llamaremos “spammers” pero en gran medida de la separación de red de su contenido ideológico basado en la propaganda, las agendas y la censura que irrespeta al ciudadano.
Tanto las Redes Sociales, como los medios de comunicación deben cesar de las prácticas de intervenir la libre conversación y la libre comunicación de los ciudadanos. Se ha normalizado que las redes sociales estigmaticen a sus usuarios como irracionales, inconscientes, ignorantes o imbéciles que son incapaces de discernir o de formarse un criterio propio de manera independiente. Convertir a los usuarios en ciudadanos acabaría con este horripilante mal de pastorear a las personas como borregos.
Propiedad y protección: Finalmente para que un espacio de convierta en ciudad se tiene que elegir un terreno, tomarlo y construir sobre él, las redes sociales jamás podrán alcanzar ser una ciudad si la plataforma no se rinde ante el estado, por ahora lo único que son las redes sociales son enormes minas de explotación de datos sin ninguna libertad ni garantías para sus usuarios.
Su cuenta Twitter, por ejemplo no es suya por lo que, arbitrariamente en cualquier momento la pueden suspender, censurar, limitar y hasta suspender sin previo aviso ni apelación posible.
Si queremos civilizar las redes sociales y conectarla con los principios sociales de ciudadanos de deberes y derechos, las cuentas deben pasar a ser propiedad de los usuarios y todas las plaformas de redes sociales deben comenzar a ser consideras como un bien público y patrimonio inmaterial de la humanidad. Sus inventores podrán seguir explotando los infinitos beneficios de su invención pero si queremos hacer de las redes sociales una ciudad, los creadores de esas redes deben sacar sus manos de la editorialización , deben cesar la ideologización de las políticas de los usuarios y definitivamente deben sacar sus manos de las libertades y las mentes de lo más fundamental de nuestro planeta: la gente.
💤 😑 | Wokeismo
Reuters / Stringer
Reuters / Stringer
Colectivismo vs China
En una definición básica pero clara, el “colectivismo” se refiere a la inclinación de priorizar las necesidades de un grupo sobre las de un individuo; la opresión del grupo sobre alguien, la excusa perfecta para señalar lo que a “ellos no les gusta” y de lo que se valdrán para acusar de, citando los adjetivos usados por los colectivos de confianza: homofóbico, machista, violador o retrógrada. El colectivo no entiende de libertades, solo aceptan “su” libertad.
En la teoría, el colectivismo como doctrina se enfoca principalmente en la economía, fijando sus ideas en una distribución de bienes y servicios controlada desde un poder central o desde la “comunidad”.
Sin embargo, en un enfoque sociocultural, el colectivismo se sitúa en el tan actualmente ansiado estado de “civilidad y nobleza” que corrientes de izquierda escuchan como cantos de sirena, y empacan como joya para vender en la actualidad.
En China, a través del Partido Comunista Chino, fundado en 1921, se busca garantizar que las decisiones de sus líderes sean respetadas y que todo el pueblo chino se dedique a hacerlas realidad, “por el bien común”. Un bien adoctrinado que cada miembro del PCCh comienza a aprender desde la infancia cuando se les instauran una serie de valores —los cuatro “ismos”: patriotismo colectivismo, socialismo y comunismo— y principios —los cinco “amores”: amor por la nación, por la patria, por la ciencia, por el trabajo y por la propiedad pública—.
Sin embargo, y pese a que pareciera que lo que vemos en China “en lo colectivo” se come igual que en Occidente, su visión sarcástica de la izquierda progresista de occidente no lo entienden más que como un alarde hipócrita de altruismo y empatía (baizuo). Para el Dragón Rojo es mejor que el mundo a conquistar esté desmoralizado, sus costumbres degeneradas y con acentuados conflictos internos en todas las naciones.
En Occidente vivimos ahora una terrible ola de colectivos que aplauden ideas de izquierda anhelando el “bien común” mientras que en China, donde digamos que el colectivismo es ley, ven todo esto lejos de ideas romanticistas y nacionalistas; como que: «aquí nos preocupamos sinceramente por los demás» o «en nuestra cultura somos naturalmente humildes», no, nada de eso. Lo que realmente se observa en la cultura china es que generalmente las personas harán el bien a otras si consideran que hacerlo les puede traer beneficios futuros, si no es así, lo más probable es que no se molesten. ¿A qué tipo de personas conviene ayudarles?
¡Alerta (¿?) colectivos progresistas! Que si en algo tienen razón los chinos es en lo estúpido que se ven aplaudiendo una “falsa igualdad y una falsa nobleza”.
El colectivismo no entiende de libertades, solo aceptan “su” libertad (Tuitea esta frase)
👥🗣️ | Valores
Archivo
Archivo
La “buena” coca
Recién tuvimos en Latinoamérica una situación que trajo a la mesa, de nuevo, distintos argumentos en favor de la legalización de las drogas. Varias personas murieron por consumir cocaína adulterada en Buenos Aires.
Las drogas son un tema que separa claramente a conservadores de liberales.
Consumir drogas está llenó de mitos y verdades; se vende con más pros o contras (o viceversa) de acuerdo con quien se hable; pero lo que si es cierto es que, luego de que el individuo pasa de sentirse eufórico, energético, conversador y mentalmente alerta; los efectos, que nada tienen que ver con ideologías o discursos, llegarán: anergia, disforia, depresión, insomnio, irritabilidad, ansiedad e hiperfagia.
Quizás no todos coincidamos sobre la legalidad o ilegalidad pero lo que sí es cierto es que el uso y abuso de drogas es un “suicidio por cuotas”, luego de lo ocurrido en Argentina, el ya enrarecido debate ahora se torna en un asunto de “cocaína de calidad” pero… ¿acaso alguien duda de que el veneno envena?
Nuestro espíritu -En Destacadas- siempre ha sido la celebración de las libertades; y en su eterna búsqueda, la enfrentamos con las más extremas visiones para someterla a los rigores del cuestionamiento y la duda.
En esa búsqueda descubrimos una y otra vez que solo hay libertad humana para el consumo de drogas, pero todo lo que viene después de eso no es ni cercano a la libertad, todo lo contrario es una prisión para la mente.
Entonces, ¿Se es verdaderamente libre cuando se decide entregar la libertad? la respuesta sencilla es no, por eso las rehabilitaciones son precisamente procesos para recuperar las libertades entregadas a las drogas.
La legalización de las drogas representa una intervención dañina del estado -como todas las intervenciones del estado- en la vida privada de los ciudadanos. Facilitar y legalizar el acceso a las drogas es acelerar la cesión de libertades de ciudadanos para convertirlos en cascarones enfermos y vacíos ¿Es el verdadero motivo?
La persona que decide drogarse debe enfrentar las consecuencias de sus actos, así funciona el mundo civilizado. La libertad no es una carta bajo la manga que se usa a conveniencia sino que tras de ella hay series responsabilidades y consecuencias en su ejercicio.
Ciertamente, la cocaína no tiene que estar adulterada para matar, los efectos de su consumo son ampliamente conocidos y fatales. Debemos llamar a nuestros ciudadanos más jóvenes a reconocer que cuando los reclamos son inmorales. Un caso como el argentino nunca debió terminar en reclamar cocaína de mejor calidad -cosa que no existe- sino llamamiento para la rehabilitación de los adictos.
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