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📱 La insoportable insignificancia de nuestros días

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Ahora sí, en nuestra edición de hoy:
  • Editor Invitado: Flor Izacaray y su disertación sobre Redes Sociales, significado y libertad.
  • Celulares en manos de niños y jóvenes: una herramienta poderosa y peligrosa.
  • La nueva inquisición.
  • Nuestros tips para el futuro.
¡Nos vemos en 15 días! :)

Gustav Willeit
Gustav Willeit
✍️🌐 | EDITORIAL
La insoportable insignificancia de nuestros días
Quizás nos enfrentemos con la creencia de que jamás hemos sido tan libres como hoy. Economías globalizadas, sociedades de información y una vida cada vez más digitalizada, se asoman cual síntomas de aquella posibilidad de vivir con aquel mapa neurolingüístico de que el conocimiento es poder. Y todo pareciera indicar que aquellos debates inmortalizados sobre la libertad de los antiguos y la libertad de los modernos ya no representan más que lecturas de arqueología de las ideas.
Ahora bien, somos capaces de detenernos a dudar un rato si de verdad estamos viviendo el esplendor de la libertad. Si todo lo que nos posibilitan las redes sociales, las plataformas digitales para el comercio, los servicios y la vida social, se trata de la libertad y sus valores de una vida digna. 
Si sentimos la confianza de entregar nuestros datos, si nos sentimos identificados con todo lo que se expone y los grupos que han nacido para defender los derechos. Si nos regocijamos de felicidad porque nos sentimos reconocidos en la red de desconocidos. Si conseguimos respuestas a nuestros miedos y angustias en la información que nos llueve. Si ya ni nos preguntamos o preocupamos por la verdad sino por el algoritmo, las tendencias y su fama, pareciera entonces que estamos en otra era de la evolución del hombre y que transitamos a otros canales de nuestra experiencia.
O si más bien, son estas interrogantes las que nos agobian y nos hacen vacilar, pues no nos sentimos tan cómodos y tranquilos, entonces la noticia es que algo debemos interrogarnos acerca de la libertad. Sobre todo, porque no podemos darlo como un dato a resolver por algunos partidos llamados liberales, sino que se trata de aquella faena individual que no se conforma con una concesión partidista, que busca comprender más allá de las banderas libertarias y solo cuenta con la autonomía del pensamiento para defenderla y vivirla. 
Vale entonces detenernos en este remolino y pensar de qué va la libertad como un valor sustantivo al hombre. ¿Qué nos pasa si osamos decir algo contra la corriente de las opiniones populares, que no es lo mismo que algo cierto o verdadero, sino algo superficial que pasó por el filtro del marketing? Corremos el riesgo de ser expulsados, segregados, vilipendiados y apartados. Incluso, podemos ser empujados a tomar la decisión de separarnos de la vida en común para no ser malogrados. ¡Eso, amigos, no es una vida en libertad!
La libertad es mucho más que la instrumentalidad de los medios digitales, que la última información de moda, el incremento de seguidores en las redes sociales, de los likes y de sentir que llevamos la razón porque responden a nuestros tuits de manera afirmativa y apologética. Incluso, es más que la simple afiliación a un grupo de libertarios que proclaman banderas políticas por la vida y la dignidad de las personas.
La libertad implica nuestra posibilidad de pensar y ser autónomos en nuestros criterios morales y políticos. Si cada vez más la búsqueda de la verdad y el sentido se diluye en la emergencia de tubazos periodísticos, en las tendencias del marketing digital y la monetización de contenidos, pues no será solo la censura de medios y la persecución política de estados totalitarios contra los individuos y ciudadanos, o la terrorífica biodominación, los signos de la pérdida de la libertad negativa: la que tiene que ver con la autorrealización y la plenitud del ser.
Se trata de que ya poco a poco se diluye la pregunta por las ideas políticas, el debate razonable por el destino de la humanidad y sobre nuestros actos de responsabilidad, que son aquellas cavilaciones que llevaron a la humanidad a crear civilización e ilustración, al triunfo del logos, y estamos siendo arrebatados por la superficialidad de las opiniones cada vez menos públicas e intersubjetivas y cada vez más reducidas a criterios de instrumentalidad. Se aviva el adagio filosófico de que la modernidad terminará acabando con la humanidad. 
Mantengámonos atentos y siempre preguntémonos por el tipo de información, las fuentes y los intereses de quienes están moviendo todo. ¡A dudar de las tendencias! Pues no perdamos de vista aquella convención politológica de que la opinión pública es una verdad intersubjetiva del que nos valemos los ciudadanos para tomar partido por lo público o asumir una postura política entre otras. Huyamos de la levedad de la superficie.
El llamado es que la defensa de la libertad que podamos hacer desde los medios digitales mantenga siempre inquieta nuestra experiencia en el mundo y no que solo se contente por crear tendencias y abonar a unas opiniones entubadas en detrimento de otras. Defender los valores de la libertad es afianzar la pedagogía política y ciudadana y ayudar a pensar más que convertirse en recipiente de autómatas seguidores en búsqueda de soluciones llave en mano, a modo de autoayuda y coaching motivacional.
La modernidad terminará acabando con la humanidad(Tuitea esta frase)
📱✍️ | Formación
Atrás quedaron los simples juegos de patio, las actividades deportivas o las largas llamadas con un mejor amigo de la adolescencia. Para los niños y adolescentes en la actualidad resulta imposible pensar en una vida sin dispositivos móviles; el avance de la tecnología ha cambiado la manera en la que todos, pero sobre todo los más jóvenes, nos relacionamos. Y aunque múltiples son las páginas que brindan consejos para educar en el uso de redes sociales e Internet, la combinación de niños y celulares no suele ser la más recomendada.
Los padres se enfrentan hoy en día a la pérdida de influencia sobre sus hijos quienes de la mano de su dispositivo móvil pasan a convertirse poco a poco en zombis irreflexivos. Niños y jóvenes son discípulos en los cultos de varios idiotas en YouTube, TikTok e Instagram; con su propia cultura, su propio mundo contenido en Internet.
Para crear un perfil en alguna red social la edad mínima permitida se ubica en 13 años; información que solo depende de lo indicado por el usuario, sin mayor verificación. ¿Poco seguro? Definitivamente sí.
La repentina cancelación del proyecto Instagram Kids no fue consecuencia de las reiteradas opiniones de expertos que han afirmado de los peligros que las distorsiones en la percepción de su imagen que por ejemplo niñas adolescentes pueden sufrir al entrar en redes sociales basadas en la imagen; lo que provocó que Facebook diera marcha atrás fue que una antigua empleada, Frances Haugen, revelara el ya conocido ‘Informe Facebook’.
Trastornos de imagen corporal, pensamientos suicidas y trastornos alimenticios son al menos tres de las peores consecuencias que informes internos de la compañía reconocían y que fueron expuestos en el Senado norteamericano en Octubre pasado.
La muy conocida App TikTok, red social donde la mayoría de los jóvenes imitan a diario bailes y retos, continuamente es escena de retos peligrosos que pueden acabar con la vida de quienes lo practican; o bien es plataforma predilecta de peligrosos mensajes ideológicos.
¿Qué queda entonces? Quizá el camino menos transitado. El más superficial, tonto y débil para algunos: mantener a su hijo alejado de Internet tanto como sea humanamente posible. Tratar al Internet como una herramienta muy poderosa y realmente peligrosa.
Los padres hoy se enfrentan no solo al poder detrás de las redes, sino además a lo que desde terceros comienzan a “considerarse mejor”, ¿Ejemplos?
Para el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), las películas para adultos (pornografía) son consideradas aptas para menores. Recientemente incorporaron en un informe a la pornografía entre las «herramientas de garantía de la era digital y derechos del niño en línea» para lo cual los niños podrían tener acceso a material sexualmente explícito de acuerdo con su edad y madurez, y lo denominan un derecho humano.
No solo bastará hablar con sus hijos de drogas y sexo como decía la canción, será necesario hablar del internet y las redes sociales. Mucho más pronto de lo que se piensa, pero preferiblemente antes de que sea demasiado tarde.
“La opinión no es desinformación” (Tuitea esta frase)
📣⛔ | Expresión
Las redes sociales han pasado a ser en la última década de la más interesante plaza para el ejercicio de la libertad de expresión, a ser el patio de juego de las prácticas más tiránicas jamás vistas. Si desde ya son entendidas como la la versión “beta” del metaverso, quiere decir que el producto final será un asfixiante mundo sin libertades.
Las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2020, constituyen nuestro principal foco de atención como hito del colapso de las libertades en su sentido más amplio, y el inicio de los esfuerzos tiránicos de los líderes de las principales plaformas sociales por decidir unilateralmente como las personas debían pensar, expresarse y reaccionar ante ciertos estímulos. Se iniciaba así una campaña inédita para domar a las masas, los descarriados serían cancelados, humillados y expulsados.
Hay cientos de ejemplos a los cuales podemos acudir para ilustrar estas afirmaciones pero en esta entrega, hablaremos de los tres pilares que consideramos claves en esta evidente campaña a favor del dominio y el control.
Presidente Donald Trump: Es el eslabón político de toda la trama, así como él, muchos otros políticos libertarios y/o conservadores que no se ajustan a la nueva narrativa socialista han sido cazados y cancelados por las ahora, “todopoderosas Redes Sociales”. Esta nueva inquisición ha sido llevada sin contemplación y es contra la opinión, tener una de esas a estas alturas es un pecado capital, si tu opinión no está alineada, te espera el peor de los destinos.
La principal reflexión del caso Trump es, podrías estar de acuerdo o no con él, pero ¿Era necesario silenciarlo? ¿Acaso la gente no podía determinar por sí misma si las opiniones de Trump era valederas o confrontarlas con otras ideas?
Dr. Robert Malone: Es el eslabón de la ciencia, el Dr. Malone no es un precisamente un “científico loco”, es el padre de la tecnología de la vacuna mRNA (La tecnología usada hoy para crear las fórmulas contra el Sars-CoV2 de las grandes farmacéuticas) y su opinión debería ser tan válida como la de cualquiera, fuera o dentro de la ciencia. Sin embargo también fue cancelado de las redes. ¿Su error? tener una opinión propia que no coincidía con la narrativa.
Malone tiene sus reservas sobre la obligatoriedad de las “vacunas”, los efectos de estas en la incidencia de miocarditis, se opone a que a niños se le aplique esta inyección, habla de bioética, además de rechazar las políticas de estado y control que se han instaurado por la pandemia.
Malone no solo ha sido cancelado por las redes, plataformas como Google lo ha ninguneado y ahora cuando se busca su nombre solo hay resultados de verificadores de información y artículos donde se le ridiculiza. ¿En la historia no hemos tenido a suficientes científicos perseguidos o encerrados en manicomios como para saber cómo terminará esto? ¿Era necesario silenciarlo? ¿No está la ciencia construida alrededor de la duda?
Joe Rogan: El eslabón de la comunicación, quien sepa de este monstruo, sus ideas y su podcast entenderá de qué hablamos. Rogan es un portento en las plataformas de comunicación alternativas y supera en audiencia a grandes medios tradicionales como CNN u otros programas conservadores en la televisión.
Rogan es un comunicador audaz e inteligente y ha abordado los temas más controversiales de la actualidad con valentía, su enorme audiencia es la más clara evidencia de que algo interesante está haciendo y aunque los esfuerzos por silenciarlo se han incrementado ferozmente en las últimas horas, el podcaster conserva su show pero no se sabe por cuanto tiempo más.
El ataque contra Joe Rogan es especialmente peligroso porque no es sobre estar en desacuerdo con sus opiniones sino algo más siniestro no permitirle a las audiencias escucharlo ¿Qué podría decir Joe Rogan que sea tan imperativo silenciarlo? Lo sabremos cuando; por presiones, le será imposible salir al aire.
Cómo verán, en el mar de las redes sociales -y socialistas- la sal es toda la gente que piensa igual, que cree en lo mismo y obedece sin chistar. En ese mar hay tres barcos que la salitre debe hundir: La política -Las ideas-, la ciencia -Los hechos- y la comunicación -La Libertad- y el trabajo que nos hemos propuesto desde Destacadas es que todos esos barcos lleguen a puerto seguro.
👁️🌐 | Future Briefing
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