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馃敶 Pausa en el precipicio

Destacadas Newsletter 馃敟
Hola,
No pod铆amos dejar pasar la crisis de Ucrania sin detenernos a pensar en c贸mo lo que est谩 sucediendo ha sido en buena parte provocado y permitido por la debilidad pol铆tica y moral de occidente; queremos ser testigos de si la pol铆tica internacional cambiar谩 a partir de este momento y esa, es el 谩rea que nos fascina a todos los que hacemos Destacadas.
驴C贸mo solo algunos eventos son los detonantes de grandes cambios y c贸mo proyectamos esos cambios para entender lo que vendr谩?
Disfrutamos hacer el ejercicio de despertar la consciencia de nuestros lectores a realidades llenas de matices y alternativas, pero por sobre todo de la capacidad de admitir que podr铆amos estar equivocados.
En esta edici贸n tan importante de nuestro Newsletter, queremos destacar lo m谩s esencial de nuestro trabajo:
鈥淓xplicar algo no es excusarlo鈥 (Tuitea esta frase)
Sin m谩s que decir, te dejamos con este denso bolet铆n, nuestra recomendaci贸n esta vez es imprimir esta edici贸n, acompa帽arla con un caf茅 y una mente abierta.
Como siempre, siente la libertad de respondernos y compartirnos tu opini贸n 隆Queremos saber que piensas!
隆Nos vemos en 15 d铆as!

鉁嶐煆 馃摐 | EDITORIAL
Roie Galitz
Roie Galitz
Comencemos por el final
锘縋or Henry Kissinger
El debate p煤blico sobre Ucrania gira en torno a la confrontaci贸n. Pero, 驴sabemos a d贸nde vamos? En mi vida, he visto cuatro guerras iniciadas con gran entusiasmo y apoyo p煤blico, todas las cuales no supimos c贸mo terminar y de tres de las cuales nos retiramos unilateralmente. La prueba definitiva de una pol铆tica es c贸mo termina, no c贸mo empieza.
Con demasiada frecuencia la cuesti贸n ucraniana se plantea como un enfrentamiento: si Ucrania se une al Este o al Oeste. Pero para que Ucrania sobreviva y prospere, no debe ser el puesto de avanzada de ninguno de los dos bandos contra el otro, sino que debe funcionar como un puente entre ellos.
Rusia debe aceptar que intentar forzar a Ucrania a un estatus de sat茅lite, y con ello desplazar de nuevo las fronteras de Rusia, condenar铆a a Mosc煤 a repetir su historia de ciclos autocumplidos de presiones rec铆procas con Europa y Estados Unidos.
Occidente debe entender que, para Rusia, Ucrania nunca puede ser un pa铆s extranjero. La historia rusa comenz贸 en lo que se llam贸 Kievan-Rus. La religi贸n rusa se extendi贸 desde all铆. Ucrania forma parte de Rusia desde hace siglos, y sus historias estaban entrelazadas desde antes. Algunas de las batallas m谩s importantes por la libertad de Rusia, empezando por la batalla de Poltava en 1709, se libraron en suelo ucraniano. La Flota del Mar Negro -el medio de Rusia para proyectar su poder en el Mediterr谩neo- tiene su base en Sebastopol, en Crimea, mediante un contrato de arrendamiento a largo plazo. Incluso disidentes tan famosos como Aleksandr Solzhenitsyn y Joseph Brodsky insistieron en que Ucrania era parte integrante de la historia rusa y, de hecho, de Rusia.
La Uni贸n Europea debe reconocer que su dilaci贸n burocr谩tica y la subordinaci贸n del elemento estrat茅gico a la pol铆tica interna en la negociaci贸n de la relaci贸n de Ucrania con Europa contribuyeron a convertir una negociaci贸n en una crisis. La pol铆tica exterior es el arte de establecer prioridades.
Los ucranianos son el elemento decisivo. Viven en un pa铆s con una historia compleja y una composici贸n pol铆glota. La parte occidental se incorpor贸 a la Uni贸n Sovi茅tica en 1939 , cuando Stalin y Hitler se repartieron el bot铆n. Crimea, cuyo 60% de la poblaci贸n es rusa, no pas贸 a formar parte de Ucrania hasta 1954, cuando Nikita Khrushchev, ucraniano de nacimiento, se la concedi贸 como parte de la celebraci贸n del 300潞 aniversario de un acuerdo ruso con los cosacos. El oeste es mayoritariamente cat贸lico; el este, mayoritariamente ortodoxo ruso. El oeste habla ucraniano; el este, mayoritariamente ruso. Cualquier intento de un ala de Ucrania de dominar a la otra -como ha sido la pauta- conducir铆a finalmente a la guerra civil o a la ruptura. Tratar a Ucrania como parte de una confrontaci贸n Este-Oeste echar铆a por tierra durante d茅cadas cualquier perspectiva de llevar a Rusia y Occidente -especialmente a Rusia y Europa- a un sistema internacional cooperativo.
Ucrania es independiente desde hace s贸lo 23 a帽os; antes hab铆a estado bajo alg煤n tipo de dominio extranjero desde el siglo XIV. No es de extra帽ar que sus dirigentes no hayan aprendido el arte del compromiso, y menos a煤n el de la perspectiva hist贸rica. La pol铆tica de la Ucrania posterior a la independencia demuestra claramente que la ra铆z del problema radica en los esfuerzos de los pol铆ticos ucranianos por imponer su voluntad a las partes recalcitrantes del pa铆s, primero por una facci贸n y luego por la otra. Esa es la esencia del conflicto entre V铆ktor Yanuk贸vich y su principal rival pol铆tica, Yulia Timoshenko. Representan las dos alas de Ucrania y no han estado dispuestos a compartir el poder. Una pol铆tica inteligente de Estados Unidos hacia Ucrania buscar铆a la manera de que las dos partes del pa铆s cooperen entre s铆. Debemos buscar la reconciliaci贸n, no el dominio de una facci贸n.
Rusia y Occidente, y menos a煤n las distintas facciones de Ucrania, no han actuado seg煤n este principio. Cada uno ha empeorado la situaci贸n. Rusia no podr铆a imponer una soluci贸n militar sin aislarse en un momento en que muchas de sus fronteras ya son precarias. Para Occidente, la demonizaci贸n de Vladimir Putin no es una pol铆tica; es una coartada para la ausencia de una.
Putin deber铆a darse cuenta de que, sean cuales sean sus agravios, una pol铆tica de imposiciones militares producir铆a otra Guerra Fr铆a. Por su parte, Estados Unidos debe evitar tratar a Rusia como un aberrante al que hay que ense帽ar pacientemente las normas de conducta establecidas por Washington. Putin es un estratega serio, seg煤n las premisas de la historia rusa. Entender los valores y la psicolog铆a de Estados Unidos no es su fuerte. La comprensi贸n de la historia y la psicolog铆a rusas tampoco ha sido un punto fuerte de los responsables pol铆ticos estadounidenses.
Los l铆deres de todas las partes deben volver a examinar los resultados, no competir en posturas. Esta es mi idea de un resultado compatible con los valores e intereses de seguridad de todas las partes:
1. Ucrania debe tener derecho a elegir libremente sus asociaciones econ贸micas y pol铆ticas, incluso con Europa.
2. Ucrania no deber铆a entrar en la OTAN, una posici贸n que adopt茅 hace siete a帽os, cuando se plante贸 por 煤ltima vez.
3. Ucrania deber铆a ser libre de crear cualquier gobierno compatible con la voluntad expresada por su pueblo. Unos dirigentes ucranianos sensatos optar铆an entonces por una pol铆tica de reconciliaci贸n entre las distintas partes de su pa铆s. En el plano internacional, deber铆an adoptar una postura comparable a la de Finlandia. Esa naci贸n no deja dudas sobre su feroz independencia y coopera con Occidente en la mayor铆a de los campos, pero evita cuidadosamente la hostilidad institucional hacia Rusia.
4. La anexi贸n de Crimea por parte de Rusia es incompatible con las reglas del orden mundial existente. Pero deber铆a ser posible situar la relaci贸n de Crimea con Ucrania sobre una base menos tensa. Para ello, Rusia deber铆a reconocer la soberan铆a de Ucrania sobre Crimea. Ucrania deber铆a reforzar la autonom铆a de Crimea en unas elecciones celebradas en presencia de observadores internacionales. El proceso incluir铆a la eliminaci贸n de cualquier ambig眉edad sobre el estatus de la Flota del Mar Negro en Sebastopol.
Se trata de principios, no de recetas. Las personas familiarizadas con la regi贸n sabr谩n que no todos ellos ser谩n aceptables para todas las partes. La prueba no es la satisfacci贸n absoluta, sino la insatisfacci贸n equilibrada. Si no se logra alguna soluci贸n basada en estos elementos o en otros comparables, la deriva hacia la confrontaci贸n se acelerar谩. El momento de hacerlo llegar谩 muy pronto.
La satanizaci贸n de Vladimir Putin no es una pol铆tica; es una coartada para la ausencia de una (Tuitea esta frase)
馃懃馃棧锔 | Valores
Archivo
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Sentimiento Antirruso: Resultados de una guerra mundial no declarada
Por Equipo Destacada
La guerra que ha comenzado en las fronteras entre Rusia y Ucrania mantiene a todo el planeta en alerta, los enfrentamientos van en escala y son las vidas de civiles y militares de ambos pa铆ses quienes ser谩n los peores n煤meros que dejar谩 el conflicto.
Los enfrentamientos entre ambas naciones llevan a帽os, van m谩s all谩 de lo que la propaganda nos muestra o de lo que en pocos d铆as muchos se han abalanzado a aprender leyendo sus fuentes noticiosas de confianzas. Estamos viviendo un conflicto en tiempo real, en plena crisis, y no precisamente por la pandemia del COVID-19.
Al pasar los d铆as, la respuesta por parte de occidente ha ido en escala; pasamos del rechazo p煤blico a las sanciones econ贸micas, del apoyo al gobierno ucraniano al env铆o europeo de armas y municiones; y ahora, ante un posible escenario con repercusiones no contempladas, hablamos de 鈥渦na cancelaci贸n rusa鈥.
S铆, a Rusia como pa铆s. No solo una condena a los hechos que el Gobierno de Vladimir Putin est茅 llevando a cabo, se busca 鈥渃ancelar鈥 un pa铆s.
Los procesos de deshumanizaci贸n est谩n 铆ntimamente relacionados con los sistemas de dominaci贸n, el poder y con la manipulaci贸n de la cultura de masas. Por ejemplo, en general los sistemas autoritarios contienen procesos de deshumanizaci贸n de las personas a ser dominadas.
驴Y es que acaso ignorar a tu oponente es la mejor soluci贸n? 驴Es acaso la 鈥渓ey del hielo鈥 la soluci贸n a un problema real que d铆a a d铆a toma vidas humanas? 驴No reconocer a tu oponente lo vence?
Resulta est煤pido pensar en una respuesta afirmativa para las preguntas previas;聽el peligro de tal movimiento m谩s all谩 de hacer parecer audaz a quien lo aplique dejar铆a ver m谩s el desconocimiento que las soluciones diplom谩ticas y de conflicto han logrado en la historia de la humanidad.
Quienes vivimos el conflicto desde nuestras casas y observamos lo que ocurre a trav茅s de la venta de las redes sociales, no solo vemos (o veremos) lo que ocurre d铆a a d铆a, sino que si nos centramos (o al menos intentamos formarnos una opini贸n) comenzamos a identificar quienes son las v铆ctimas no contempladas de la guerra no declarada de occidente.
Emmanuel Rinc贸n
Alemania finalmente termina cediendo y se suma a los pa铆ses que buscan sacar a Rusia del SWIFT. Incre铆blemente hubo que presionarlos para que se pusieran del lado correcto. Es necesario sacar a Rusia del sistema monetario, comercial, deportivo y cultural del mundo. https://t.co/usFCAiETIb
La bien conocida cultura de la cancelaci贸n, una de las herramientas favoritas del progresismo, parece ser ahora arma occidental contra los rusos, quienes al final, de igual manera se encuentran en el medio del conflicto. Comienzan a ser segregados y acusados; atacados en el medio de un supuesto mundo libre que occidente ahora defiende desde una actitud inmadura y peligrosa.
El ciudadano com煤n paga por las acciones de su mandatario dicen, pero 驴Qu茅 pasa cuando incluso ellos mismos est谩n siendo v铆ctimas de lo que est谩 pasando?
Insider Paper
JUST IN 馃毃 Russia House restaurant and dining lounge vandalized in Washington DC. https://t.co/Z5I3d3nmU6
Y as铆, en otro escenario de esta misma situaci贸n tambi茅n vemos como la libertad de expresi贸n y a la manifestaci贸n; as铆 como el acceso a la informaci贸n tambi茅n son objeto de restricciones en estos聽tiempos de emergencia. Cancelaciones y se帽alamientos por doquier.
Lejos de querer 鈥渃uidar鈥 a occidente como si fu茅semos ni帽os; se帽alando a los ciudadanos rusos como malos y c贸mplices del conflicto, o controlando que se consume; es necesario fomentar los debates abiertos para consolidar una ciudadan铆a cr铆tica, para que tenga las herramientas que le hagan dudar de todos datos que recibe. De los medios y de la pol铆tica.
En todo caso, la mesa est谩 servida y parece que la actividad durar谩 m谩s tiempo de lo esperado. Cada d铆a entra un nuevo actor a escena; incluso aquellos a los que tal vez no deber铆amos haberles entregado tanto poder.聽
Jason Corcoran
Apple Pay and Google Pay no longer work on Moscow's metro system, leading to long queues as people fumble about for cash https://t.co/ezaLZneKiJ
馃摫馃捇 | Redes Sociales
Ilustraci贸n
Ilustraci贸n
La mortaja de la libertad esta tejida de Redes Sociales
Por: Equipo de Destacadas
La escalada del conflicto entre Rusia y Ucrania, ha causado otras bajas de las que por ahora, nadie quiere hablar: las libertades.
Como es t铆pico durante cualquier guerra, la primera en caer es precisamente la libertad y con ella todos los que apresuradamente se precipitan a estrangularla en nombre del bien com煤n.
La movida m谩s cl谩sica -y aceptada- es clausurar estaciones de radio y canales te televisi贸n, es decir canales de televisi贸n rusos en Ucrania y viceversa, como decisi贸n de estado para contrarrestar la propaganda.
Pero, 驴Qu茅 pasa cuando las redes sociales comienzas a tomar partido en un conflicto entre naciones? se ciernen los m谩s grandes peligros sobre la civilizaci贸n.
Las RRSS han comenzado a utilizar como excusa, la situaci贸n en Ucrania para convertirnos a todos en objetivos 驴C贸mo una lluvia de misiles sobre la democracia ucraniana abre cr谩teres en nuestras democracias ac谩? No tiene ning煤n sentido.
YouTube y Twitter se han apurado en censurar a medios de comunicaci贸n Rusos que con la excusa de ser medios del estado, han sido se帽alados de difundir 鈥減ropaganda, desinformaci贸n y noticias t贸xicas鈥 驴Qui茅n en Twitter tom贸 esa decisi贸n? 驴Qui茅n le ha dado a RRSS la autoridad de controlar como consumimos la informaci贸n o como los dem谩s ejercen su libertad de expresi贸n?
Los gerentes de las RRSS no parece importarles que al convertirse en parte activa de un conflicto, los hace autom谩ticamente objetivos pol铆ticos y hasta militares del discurso, la neutralidad de las plataformas sigue siendo una quimera, porque mientras m谩s intervienen en la conversaci贸n, m谩s y m谩s demuestren sus prevalecen sus tendencias pol铆ticas y ambiciones tir谩nicas por controlar a la poblaci贸n.
En una especie de cacer铆a de brujas Twitter ha comenzado a agregar etiquetas especiales a usuarios que ya venia aplicando a medios, es decir. Algunos medios que eran del estado fueron etiquetados -Hace un tiempo ya- por Twitter como 鈥淢ediado Afiliado a Determinado Pa铆s鈥 en especial medios Chinos y Rusos. En el caso de Russia Today por ahora han sumado arbitrariamente a periodistas, colaboradores y hasta personas que dejaron hace a帽os sus v铆nculos con la televisora y a煤n as铆 son marcados sin ni siquiera poder apelar a Twitter.
Aprovecharse de la oscuridad del caos para adelantar una agenda de izquierda a espaldas de una poblaci贸n alarmada por una inminente escalada nuclear es nefario y no puede ser pasado por alto. Twitter alcanza una poblaci贸n de 350 millones de seres humanos, eso suma m谩s que las poblaciones de Ucrania y Rusia combinadas, o YouTube que amasa la formidable suma de 2 mil millones de almas, cuesta incluso imaginar el poder y alcance que tienen estas plataformas cuando son utilizadas para prop贸sitos mezquinos o deshonestos al margen del escrutinio de las democracias del mundo.
Creemos firmemente que no es jurisdicci贸n de las plataformas unirse, participar e intervenir en ning煤n aspecto de la pol铆tica internacional, que deber铆a estar ejecutada por los estados y sus l铆deres -electos-.
Sin mencionar que es una aberraci贸n el etiquetado de personas. Pegar parches a las ciudadanos por su ideolog铆a, religi贸n, nacionalidad, parcialidad pol铆tica o porque les da la gana, sacude los m谩s profundos cimientos en los cuales hemos construido nuestras democracias y forjado nuestras libertades, algo que no podemos permitirnos.
馃寪 馃泿锔 | Relaciones Internacionales
G谩rgola en la Catedral de Salisbury
G谩rgola en la Catedral de Salisbury
La ilusi贸n progresista provoc贸 la crisis en Ucrania
Por Stephen Walt
La situaci贸n en Ucrania es mala y est谩 empeorando. Rusia est谩 dispuesta a invadir y exige garant铆as absolutas de que la OTAN nunca, nunca, se expandir谩 m谩s hacia el este. Las negociaciones no parecen tener 茅xito, y Estados Unidos y sus aliados de la OTAN est谩n empezando a contemplar c贸mo har谩n pagar a Rusia en caso de que presione con una invasi贸n. Una guerra real es ahora una clara posibilidad, que tendr铆a consecuencias de gran alcance para todos los involucrados, especialmente los ciudadanos de Ucrania.
La gran tragedia es que todo este asunto era evitable. Si Estados Unidos y sus aliados europeos no hubieran sucumbido a la arrogancia, a las ilusiones y al idealismo liberal y hubieran confiado en cambio en las ideas fundamentales del realismo, la crisis actual no se habr铆a producido. De hecho, Rusia probablemente nunca se habr铆a apoderado de Crimea, y Ucrania estar铆a hoy m谩s segura. El mundo est谩 pagando un alto precio por confiar en una teor铆a err贸nea de la pol铆tica mundial.
En el nivel m谩s b谩sico, el realismo parte del reconocimiento de que las guerras se producen porque no existe ning煤n organismo o autoridad central que pueda proteger a los Estados entre s铆 y evitar que luchen si deciden hacerlo. Dado que la guerra es siempre una posibilidad, los Estados compiten por el poder y a veces utilizan la fuerza para intentar estar m谩s seguros o conseguir otras ventajas. No hay forma de que los Estados puedan saber con certeza lo que otros pueden hacer en el futuro, lo que les hace reacios a confiar los unos en los otros y les anima a protegerse contra la posibilidad de que otro Estado poderoso intente perjudicarles en alg煤n momento.
El liberalismo ve la pol铆tica mundial de forma diferente. En lugar de considerar que todas las grandes potencias se enfrentan m谩s o menos al mismo problema -la necesidad de estar seguras en un mundo en el que la guerra siempre es posible-, el liberalismo sostiene que lo que hacen los Estados depende sobre todo de sus caracter铆sticas internas y de la naturaleza de las conexiones entre ellos. Divide el mundo en 鈥淓stados buenos鈥 (los que encarnan los valores liberales) y 鈥淓stados malos鈥 (casi todos los dem谩s) y sostiene que los conflictos surgen principalmente de los impulsos agresivos de aut贸cratas, dictadores y otros l铆deres no liberales. Para los liberales, la soluci贸n es derrocar a los tiranos y difundir la democracia, los mercados y las instituciones, bas谩ndose en la creencia de que las democracias no luchan entre s铆, especialmente cuando est谩n unidas por el comercio, las inversiones y un conjunto de normas acordadas.
Tras la Guerra Fr铆a, las 茅lites occidentales llegaron a la conclusi贸n de que el realismo ya no era relevante y que los ideales liberales deb铆an guiar la conducta de la pol铆tica exterior. Como dijo el profesor de la Universidad de Harvard Stanley Hoffmann a Thomas Friedman del New York Times en 1993, el realismo es 鈥渦n completo disparate hoy en d铆a鈥. Los funcionarios estadounidenses y europeos cre铆an que la democracia liberal, los mercados abiertos, el Estado de Derecho y otros valores liberales se estaban extendiendo como un reguero de p贸lvora y que un orden liberal global estaba al alcance de la mano. Asumieron, como dijo el entonces candidato presidencial Bill Clinton en 1992, que 鈥渆l c谩lculo c铆nico de la pura pol铆tica de poder鈥 no ten铆a cabida en el mundo moderno y que un orden liberal emergente dar铆a lugar a muchas d茅cadas de paz democr谩tica. En lugar de competir por el poder y la seguridad, las naciones del mundo se concentrar铆an en enriquecerse en un orden liberal cada vez m谩s abierto, armonioso y basado en normas, configurado y vigilado por el poder ben茅volo de Estados Unidos.
Si esta visi贸n halag眉e帽a hubiera sido correcta, la difusi贸n de la democracia y la extensi贸n de las garant铆as de seguridad de Estados Unidos a la tradicional esfera de influencia de Rusia habr铆an supuesto pocos riesgos. Pero ese resultado era improbable, como podr铆a haber dicho cualquier buen realista. De hecho, los opositores a la ampliaci贸n se apresuraron a advertir que Rusia considerar铆a inevitablemente la ampliaci贸n de la OTAN como una amenaza y que seguir adelante con ella envenenar铆a las relaciones con Mosc煤. Por eso varios destacados expertos estadounidenses -como el diplom谩tico George Kennan, el escritor Michael Mandelbaum y el ex secretario de Defensa William Perry- se opusieron a la ampliaci贸n desde el principio. El entonces Subsecretario de Estado Strobe Talbott y el ex Secretario de Estado Henry Kissinger se opusieron inicialmente por las mismas razones, aunque ambos cambiaron posteriormente sus posiciones y se sumaron al carro de la ampliaci贸n.
Los defensores de la ampliaci贸n ganaron el debate alegando que ayudar铆a a consolidar las nuevas democracias de Europa Central y Oriental y a crear una 鈥渁mplia zona de paz鈥 en toda Europa. Desde su punto de vista, no importaba que algunos de los nuevos miembros de la OTAN tuvieran poco o ning煤n valor militar para la alianza y pudieran ser dif铆ciles de defender, porque la paz ser铆a tan s贸lida y duradera que cualquier compromiso de proteger a esos nuevos aliados nunca tendr铆a que cumplirse.
Adem谩s, insistieron en que las intenciones benignas de la OTAN eran evidentes y que ser铆a f谩cil persuadir a Mosc煤 de que no se preocupara mientras la OTAN se acercaba a la frontera rusa. Este punto de vista resultaba extremadamente ingenuo, pues la cuesti贸n principal no era cu谩les eran las intenciones de la OTAN en realidad. Lo que realmente importaba, por supuesto, era lo que los dirigentes rusos pensaban que eran o podr铆an ser en el futuro. Incluso si los dirigentes rusos hubieran podido convencerse de que la OTAN no ten铆a intenciones malignas, nunca podr铆an estar seguros de que esto ser铆a siempre as铆.
Aunque Mosc煤 no tuvo m谩s remedio que aceptar la admisi贸n de Polonia, Hungr铆a y la Rep煤blica Checa en la OTAN, las preocupaciones rusas aumentaron a medida que continuaba la ampliaci贸n. No ayud贸 el hecho de que la ampliaci贸n estuviera en desacuerdo con la garant铆a verbal del Secretario de Estado estadounidense James Baker al l铆der sovi茅tico Mikhail Gorbachev en febrero de 1990 de que si se permit铆a la reunificaci贸n de Alemania dentro de la OTAN la alianza no se mover铆a 鈥渘i una pulgada hacia el este鈥, una promesa que Gorbachev tontamente no codific贸 por escrito. (Baker y otros disputan esta caracterizaci贸n, y Baker ha negado haber hecho ninguna promesa formal). Las dudas de Rusia aumentaron cuando Estados Unidos invadi贸 Irak en 2003 -una decisi贸n que demostr贸 cierto desprecio intencionado por el derecho internacional- y a煤n m谩s despu茅s de que la administraci贸n Obama se excediera en la autoridad de la Resoluci贸n 1973 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y ayudara a derrocar al l铆der libio Muamar el Gadafi en 2011. Rusia se hab铆a abstenido en la resoluci贸n -que autorizaba la protecci贸n de civiles pero no el cambio de r茅gimen- y el ex secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, coment贸 posteriormente que 鈥渓os rusos sintieron que les hab铆an tomado el pelo.鈥 Estos y otros incidentes ayudan a explicar por qu茅 Mosc煤 insiste ahora en las garant铆as por escrito.
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